8 de junio de 2015

Niños y Cuencos Tibetanos

Cada persona es un mundo... y cada cual recibe de una u otra manera el Sonido y la Vibración de los Cuencos Tibetanos. Influyen muchos factores, uno la edad: los niños son muy especiales en cuanto a ello.

En los años que llevo de trabajo individual y colectivo con niños, no he podido sino encontrar buenas experiencias con sesiones de Sonido. En ellos se incrementa el sentido de la imaginación a límites increibles. En Terapia individual he trabajado en ellos la hiperactividad, la falta de atención, y el equilibrio de los hemisferios cerebrales. Todo son ventajas en la aplicación y exposición de Sonido a los más peques.

Al término de un Concierto de Cuencos Tibetanos siempre dejo unos minutos finales donde quienes quieren, que suelen ser todos, explican qué han sentido, qué les ha evocado, o los colores que han visto. Además el sentido del humor no falta, los comentarios son ingeniosos.

Un Concierto de Cuencos Tibetanos para niños es diferente de uno para adultos: para los pequeños (suelo limitar la edad a un mínimo de 4 años) explico previamente qué es eso de los cuencos, les cuento en sus palabras cómo se hacen, les digo que vienen de las montañas más altas del mundo, y en silencio escuchamos su sonido. En ese tiempo ellos son libres de simplemente mirar, tumbarse, sentarse...

La duración del Concierto en sí, desde que empiezan a sonar hasta el útimo toque, ronda la media hora. Más no es interesante: los niños cambian su atención si son largos. Seguido hablamos todos un poco, como decía, y los más atrevidos tocan un poquito.

Todo termina con un libro en blanco que dejo en sus manos para que escriban o dibujen lo que quieran. Os dejo unos ejemplos debajo: