28 de septiembre de 2018

NepalExperience2018. Grupo 1 (07-21 Septiembre)



Llegué varios días antes de que el primero de los grupos aterrizase en Katmandú. Varias cosas ya estaban atadas y contratadas, otras tenía que hacerlas a última hora: Nepal es un país dónde los acuerdos de larga duración no son muy estables, y contratar algunos servicios es preferible cerrarlos poco antes.

Cuando los acontecimientos y las aventuras se han sucedido como en las dos últimas semanas, uno no sabe ni cómo ni por dónde empezar a escribir.

El primer grupo se componía de ocho personas, cinco de ellas de Austria y tres españolas. El grupo era variopinto cuanto menos, "cada uno de su madre" como solía decirles muchas veces. Dos chicas en los 30, gente en los 40, en los 50, en los 60 e incluso dos que superaban los 70. Personas atrevidas, otras más conservadoras; espirituales profundos, agnósticos, budistas, cristianos; gente paciente, gente que venía a trabajarse la paciencia y gente impaciente, muy impaciente. Pero todos estábamos juntos, unidos, había momentos para la risa todos los días, también los hubo para el llanto tras la visita al crematorio de Pasupatinath, y para el jolgorio en el cumpleaños de una de ellas, Susana. Todas aprendieron, descubrieron, y me dieron buenas ideas. También sufrieron: era parte del viaje. "No quiero que vengáis a Nepal a hacer fotos y volver a casa... para eso buscad una agencia de viajes turísticos", les dije antes de venir. Este viaje se llama #NepalExperience2018 y hemos de experimentar Nepal. Eso supone divertirnos, disfrutar de este hermoso país, de su gente, de su comida, de su arte, de su espiritualidad... y también saber qué es ir por una carretera nepalí, ver las diferencias sociales y el contraste entre riqueza y pobreza, o colaborar en una causa justa que ayuda a los más necesitados del país. Y por esto último es por lo que realmente empezamos el viaje.

La primera de las noches tuvimos la oportunidad de cenar junto a Aina Barca, la fundadora y Presidenta de la ONG Familia de Hetauda (www.familiadehetauda.org) , que colabora con niños y niñas con diversidad funcional, síndrome de down, autismo... Traje dinero de amigos y amigas que siempre aportan cuando vengo. Y junto con mi aportación personal (un porcentaje de los beneficios de mi trabajo están destinados a esta ONG), más la aportación de algunos asistentes pudimos entregar en mano 1.925 €.

A la mañana siguiente empezó el periplo de dos semanas de Viaje interno y externo. En cuanto a éste último, el que realizamos por Nepal, alquilé la mejor furgoneta posible; y vino (por suerte) con el mejor conductor posible: Romesh. Un tipo de 35 años que a diferencia del resto de sus paisanos conduce de maravilla, y no toca el pito constantemente. Nos sacó de más de un marrón, y supo estar a tiempo siempre. Nos llevó a los mejores rincones según le indiqué para cumplir el programa: Buddha Park, Swayambunath, Bouddhanath, Namobuddha, Dhulikhel o el Monasterio de Kopan (que fuera hogar del español Lama Ösel). Tambien al centro de Katmandú para ver Shree Ghaa, Janabahal, Durbar Square, etc.. También nos llevó Romesh a Pokhara, Sarangkhot, o Lumbini y sus templos budistas... y al aeropuerto cuando llegamos y nos vamos.

Hay un espacio para llevarnos algo de la cocina de Nepal con nosotros. Realizamos una jornada gastronómica durante una tarde para que todos y todas aprendan a cocinar un plato típico de estas tierras: los Momos.

En cuanto al viaje interno (la prioridad de este viaje) me convertí en el responsable de guiarles a todas y todos a través de una experiencia muy interna y personal. Una experiencia de transformación y autoconocimiento que dio sus frutos, según me dijeron todas y todos. Para tres de ellas fue el mejor viaje organizado de sus vidas, para otros hubo un cambio más que profundo, y dos chicas acabaron haciéndose un tatuaje que inmortaliza la experiencia.

En Lumbini pudimos visitar el lugar exacto del nacimiento de Buda, además de numerosos monasterios budistas que se asientan en ese enclave organizados según países: Vietnam, China, Laos, Tailandia, Camboya, Japón, Myanmar, Sri Lanka o India entre otros. Y por supuesto Korea donde hicimos noche en el Buddha Temple.

Pokhara fue tiempo para el esparcimiento. Aunque también visitamos dos monasterios budistas donde tengo amigos y la Peace Pagoda de los Nichiren, en lo alto de un monte desde la cual hay una visión hermosa del lago Fewa y los Himalayas. Estos últimos pudimos disfrutarlos el último día, con una visión de lo más fotogénica.... digno de ver.

Visita obligada en este viaje es la mejor fábrica de cuencos tibetanos, donde se realiza el mejor cuenco del mundo: el Full Moon. La impresión que produce en todas y todos ver cómo se realiza a mano un cuenco tibetano es indescriptible. Y recibir una Master Class del reconocido internacionalmente como número uno en el manejo y uso de cuencos tibetanos es muy grande. Todas aprenfieron técnicas de auto tratamientos y algo de tratamiento para otras personas.

Me vienen a la cabeza numerosas anécdotas y acontecimientos de estos días, pero sería para escribir prácticamente un libro... El balance general de todas y cada unas de las personas que hemos asistido a este primer grupo ha sido positivo, pese a lo que ha removido en cada uno de nosotros. Pero veníamos a eso en gran parte.

Tuvimos la gran oportunidad de encontrarnos con gente tan interesante como Aina Barca según he comentado arriba, pero también con mis amigos Dorje del monasterio budista Jangchub Choeling Gompa, o Tashi del Pema T'sal Sakya, ambos monjes budistas, y con mi antiguo amigo Lobsang, secretario del último de estos centros. Conocimos juntos al Lama Sonam del Centro Budista de Austria en Lumbini. Y recibíamos clase de Yoga a primera hora de la mañana bajo las instrucciones de quien considero el Yogui más versado de Nepal: Sudan Bhetuwal.

Mención especial merece mi familia nepalí. Les visito todos los años desde 2010, y siempre soy bien recibido. Me hacen sentir uno más de la familia, todos. Sin ellos nada de esto sería posible. 




















Hay más fotos, hay más sitios, hay mucho más que rememorar y que no aparece aquí... pero con esto por hoy es suficiente... Más que suficiente!