15 de mayo de 2014

Carga energética con la Luna llena


Ayer fue noche de Luna llena, un momento especial para cargar los Cuencos Tibetanos. Con características tan Yin como su forma cóncava, contenedora, su receptividad, quietud o su temperatura siempre fría... tienen una buena conexión con ese tipo de energía. Pero como nada es absoluto, no está de más unirle al proceso de carga de un cuenco algo de energía Yang: la tarde previa a la noche de Luna llena, o bien las primeras luces del amanecer pueden servir a tal efecto. Se recomienda no exponer en demasía a esa fuerza, pues podrían cargar demasiado Yang en los instrumentos.

Cuantas más horas de luz lunar reciban, tanto mejor. Con respecto al sol, con unos minutos es suficiente. Así equilibramos nuestros cuencos, los "aireamos", los limpiamos y cargamos energéticamente. 

El proceso es simple: una vez colocados en un lugar abierto, expuesto toda la noche a la Luna, rendir homenaje (gassho) al cuenco o cuencos en cuestión. Hacerlos sonar todos al unísono. Encender un incienso y colocarlo junto a los cuencos ayuda. A la mañana siguiente no esperar para recogerlos: de nuevo rendir homenaje (gassho) y retirarlos a su lugar habitual. Interesante observar el cambio de sonido, a uno más claro, que adoptan algunos cuencos.