1 de junio de 2016

Por qué no iré este año al Hotel Romàntic (SITGES)


El Hotel Romàntic de Sitges ha cerrado sus puertas... Después de décadas de entrega a su funcionamiento, el máximo responsable del mismo opta por una jubilación más que merecida y la familia Vendrell ya no estará regentando el negocio.

Es una noticia triste, pero si algo es cierto es que algo debe cerrarse para que una nueva puerta se abra: Angustias y José Manuel bien pueden desde ahora disfrutar de un descanso que un Hotel no te permite (es un trabajo con una dedicación especial); su hijo Junior, que hacía las veces de director muchas veces, bien se merece nuevos aires, al igual que Puri y Angus. El Hotel Romàntic siempre se caracterizó por la amabilidad de sus trabajadores: Toni y Miguel en la Repeción, junto a Miguel y a Jose Miguel, Silvia en habitaciones, Manolo en la barra, Jesús y Loli donde se les necesitase, e incluso alguien no tan expuesto al público como el chico de mantenimiento, Josete, siempre despertaba sonrisas y respeto entre los clientes.

Tuve la suerte de formar parte de esa plantilla desde 2010 hasta 2014 de forma continuada. Era la etapa de mi vida en la que pasaba medio año en India y Nepal y el otro medio trabajando en la Sala de Terapias del Hotel. Si dijese que desde el minuto cero José Manuel Vendrell y su hijo Junior me pusieron todo fácil, sería decir poco. No me faltó nunca ni el más mínimo detalle. Me dijeron que el Hotel era mi casa, y de hecho acabé teniendo habitación propia en 2012 cuando por esas circunstancias que tiene la Vida, me quedé sólo, jodido y sin casa. Los Vendrell no se lo pensaron: “Vente a vivir al Hotel”, y así fue, sin que ello me costase un duro ni ellos exigiesen nunca nada a cambio.

Profesionalmente fue mi maduración como Terapeuta: tenía experiencia de trabajar por mi cuenta, para otros, un gimnasio, un hotel en Barcelona... pero Sitges supuso la puesta en práctica de todo lo aprendido con mis maestros y experiencia: por mis manos pasaron cientos y cientos de personas durante esos años. Juntos, pacientes y yo, crecimos, y eso es difícil olvidar.

En 2014 les propuse mi última temporada con ellos. El Amor me llamaba desde Madrid, y aunque me sentía muy a gusto allí, debía marchar. Hay cosas contra las que no se puede luchar, y mi Karma debía quemarse en otro lugar desde entonces. Lo aceptaron como lo acepté yo, con una sonrisa y cierta tristeza; pero me dejaron las puertas abiertas, y el año siguiente fui a visitarles y trabajar unos pocos días juntos. Si tuvise que describir en un escrito todo lo importante del Hotel Romàntic y la Familia que fuimos todos allí, me daba para un libro.

Dejadme que os cuente algo muy especial para terminar: en 2012 le propuse a Junior realizar un Ciclo de Cine Budista en el Hotel. No hay Ciclos de este tipo en toda España, y arrancamos con lo puesto a realizar una serie de actividades que dieron lugar a 4 años más de edición. Este 2015 fue la cuarta. El Ciclo debía ser altruista. Si hacemos algo budista no es decoroso que saquemos dinero; y el Hotel, pese a que es un negocio nunca objetó que la entrada fuese gratuita para todos los eventos, todos, que se organizaron: cine, documentales, exposiciones, charlas y conferencias.... y una cena que se hizo en colaboración con la Casa del Tíbet fue benéfica.

En fin, seguiría, porque ellos me pusieron la vida fácil y consiguieron que me encontrase feliz trabajando. Y es por eso, porque ya no están ellos.... no iré este año al Hotel Romàntic.



En la foto Junior, el presidente de La Casa del Tíbet de BCN, y yo a la derecha; en la puerta del Hotel.
Uno de los regalos de despedida: una camiseta que con el logo de uno de mis grupos musicales favoritos parafrasea al Hotel. Y detrás, la fecha de cumple de TODOS los del Hotel Romàntic.